Mara's profileLA IMAGINACIÓN AL PODERPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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March 29 HACIA NINGUNA PARTE por Francine"Hoy día el mundo está desquiciado. Sé que no hago ninguna revelación trascendente que pueda cambiar el curso de la historia si es que alguien de las altas esferas, ó de las bajas -que las revoluciones siempre fueron cosa del pueblo-, me tomara en cuenta, pero quizás hoy no he podido callármelo, ó no me ha apetecido. Por mucha ong y mucha manifestación defendiendo desde el derecho de los animales hasta el no a la guerra, el alegato de las buenas intenciones de los que ponen la cara y se ganan su minuto de gloria sigue quedándose vacío. El cuento de que buenos somos pero el mundo nos ha hecho así, es un cuento baldío.
Como bien dijo Aute en su canción La Belleza, sin descubrir nada nuevo, pero diciéndolo en voz alta que es cuando uno se da cuenta de que realmente las cosas son de una manera y no de la otra en que se creía por pura inconsciencia, en esta historia que nos hemos montado -ó nos han montado- tanto tienes, tanto vales. Es triste que la talla de una persona de a pie, ya sin recurrir a la podredumbre de la gente que se haya viciado por encontrar entre sus manos poderes desmesurados, deba medirse por lo que dice su cuenta corriente.
Las cosas están mal. La demostración de lo mismo podríamos encontrarlo en muchos lugares del planeta, en muchas actuaciones y en muchas políticas. En palabras lanzadas al viento que avergüenza escuchar, que rompen los esquemas de lo que debería ser y no es, y que se acaban asumiendo como normales para, seguidamente, adoptar la cómoda actitud de mirar al otro lado. Y es que si las cosas no estuvieran mal no habría porqué batallar en campos de batalla que hastían, que ya no son ninguna buena razón para jugarse la vida. No habría que contemplar cómo en pleno siglo XXI, cuando uno juega con su móvil de última generación para perder el tiempo mientras aguarda llegar a alguna parte ó escucha música a través de su ipod, ó conduce su automóvil para llegar también a alguna parte, ó planea vacaciones paradisíacas en algún lugar, los niños con vientres abultados en África se ponen delante de la cámara sin tener idea alguna de lo que significa la palabra "televisión", y dejan capturar su imagen, en medio de la nada, con la única compañía de unas moscas impertinentes que ya ni siquiera se molestan en espantar de su lado. Esto por poner algún ejemplo.
Hablando de la erradicación del racismo, la xenofobia, la homofobia, ensalzando como valores muy propios y muy arraigados dentro de cada uno la libertad de expresión, de pensamiento, se nos ha llenado la boca hasta el punto de atragantarnos y ahogarnos con nuestra saliva para dejar sin validez cuanto decíamos de lengua para afuera. Quién sabe porqué, seguramente porque cuanto se decía no era cuanto se hacía, las diferencias entre un mundo llamado primero y otro considerado tercero -absurda clasificación; odiosa manía de clasificarlo todo para creer tenerlo controlado- se han acentuado cuando deberían haberse aminorado, ó tal vez escuché alguna vez, cuando me invitaban a creer en un mundo mejor, que ésa era la intención. Y no se han acentuado simplemente colocándole una tilde a la pobreza, explotación ó injusticia, bien grande y bien hermosa, sino que se han convertido en abismales.
Pero no hay más que mirarle el ombligo a esta cosa que se llama España, y que es el suelo que cada día pisamos, para comprobarlo. En virtud de esa posición de supremacía con respecto a los rincones del planeta más desfavorecidos, y por cuestiones como haber ingresado en una comunidad que promete pocas garantías de éxito, ó habernos cambiado a una moneda más "molona", nos hemos creído los más chulos del barrio. Y como para los chulos del barrio, siempre acaba llegando el tío de las rebajas para cobrarse los intereses creado por tanto egocentrismo barato, la cosa está clara.
Hoy día los lujos ya no existen. Bueno, siguen existiendo, como toda la vida, y no creo que desaparezcan nunca porque son la baza a la que la alta sociedad se agarra como si de un clavo ardiendo se tratara para diferenciarse del populacho que tanta grima le provoca, pero digamos que lo el error cometido ha sido convertir los lujos en normalidades. Quiero decir, nadie es quien no tiene un coche que le evite la ardua tarea de ir caminando a cualquier lugar de fácil acceso, mezclándose con la gente y descubriendo pequeñas cosas que encontrar a cada paso andado. Nadie se atreve a no ir cargado con un teléfono móvil que elimine su libertad de movimientos y no le tenga constantemente localizado, y esclavizado a una dictadura silenciosa que le exige dar la cara en todo momento. Nadie puede escaparse de compras de rebajas, ni de vuelos de bajo coste, ni de pantallas planas ni de ordenadores portátiles. Una de las cosas más irracionales es que más de la mitad del planeta, para la que de vez en cuando salimos para pedir igualdad, la igualdad que nosotros mismos hemos dictaminado, no conocen de la existencia de todos estos materialismos.
Así, es irrefutable que todo bicho viviente de la esfera del mundo reservada a los afortunados debe ser propietario de un hogar. Eso sí, de un hogar que cumpla todos los requisitos que hoy día se exigen, que nos hemos hecho animales de "morro fino" y no nos metemos a comprar un piso que no tenga calefacción y aire acondicionado, televisión por cable, internet, etc. Aunque por ello nos cobren una cantidad desorbitada, con la que nunca podríamos haber soñado reunir, y con la que nunca podremos soñar. Bueno, soñar con ella soñaremos desde el momento en que solucionemos el problema firmando una hipoteca que no podremos pagar nosotros y deberán continuar los que vengan, y que se convertirá en una pesadilla recurrente para el resto de nuestras vidas.
Ahí empieza el problema más grave en el que se ha embargado esta cosa que se llama España. En una población que ha firmado hipotecas a diestro y siniestro, condenándose por un montón de años. Don dinero y sus secuaces, los bancos de cada esquina, han ganado la partida sin despeinarse. Ahora bien, la gente que presumía de libertad de expresión y movimientos ha quedado atada de pies y manos. Puesto que cuando uno se acostumbra a lo bueno, es muy difícil renunciar a ello, el nivel de vida -adquirir coches mejores, hacer viajes más exóticos, comprar teléfonos móviles más sofisticados- no descenderá, y la soga irá cada vez ciñéndose más al cuello por no poder hacerse frente a muchos caprichos que antes eran simples bagatelas y ahora supondrán más sacrificios a la hora de conseguir. Habrá que firmar renuncias que harán descender el consumo, y las letras habrá que pagarlas de alguna manera, así que subirán los intereses -como ya están subiendo- y la espada nos empujará cada vez más a la pared. Crisis, a eso se le llama crisis. A querer llegar donde no se puede, y quedarse en el camino con un fracaso entre manos. Ó una pescadilla que se morderá la cola y nos dejará los huesos.
Así que, en vista del panorama que se nos echa encima y que acabará salpicando a todos, después de habernos creído invencibles y los reyes del mambo, por mucho que juguemos con nuestro móvil de última generación para perder el tiempo, ni escuchemos música a través de nuestros ipods, ni corramos a lomos del coche más moderno y rápido, ni viajemos a los destinos más exóticos, conseguiremos llegar a ninguna parte." |
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